Vanitas vanitatum omnia vanitas
Si pudiera describir lo que todos los días veo en una palabra seria fealdad. Mundano, vulgar nada especial la gente y sus rostros.
Si Afrodita alguna vez se hubiera encarnado sería algo muy parecido a mí. Mentira, sería inferior a mí. Sería tan tonta, no sabría sacar el mayor provecho.
No me malentiendan, no es algo que diga yo, es que así es. Simple y sencillo. El mundo está a mis pies y solo por una única, estúpida y poderosa cualidad:
Mi belleza. Mi carne, mis maneras de hacer que todos enloquezcan por mí. En fin solo son hombres y la cabeza es lo que menos les sirve cuando están cerca de mí.
Imagínate, tiemblan, tartamudean, se tiran al piso cual barato tapate para que los pisoteé y todo por una pequeña insinuación de mis labios. Imbéciles.
Alea Jacta Est
Gente estúpida. Si quieres que algo salga bien tienes que hacerlo tú mismo.
Parece que el mundo cada día se llena de gente más inepta, inútil. Sin duda un desperdicio de espacio y de aire.
¿Qué tan difícil es ser alguien propositivo, diferente, no ser alguien de la manada?
Por suerte no me ha tocado ser otro más que yo y qué bueno que he nacido diferente. Siempre he pensado que el mundo funcionaria mejor si la gente fuera la mitad de inteligente de lo que yo. Pero no. Parece que al todo poderoso le gusta crear gente sin valor, crearla por crearla.
No lo culpo, es cierto, me hizo a mí. Estúpido si mi vida fuese en vano, por algo soy mejor que los demás, nacido para grandes cosas; sin pretensiones, el universo entero sabe que será así.
Creado para mandar, creados para servir. Tiene lógica y es simple visto desde allí. Claro es que no pueden comprender su papel en esta obra. El entendimiento es algo que se les ha sido negado. Ovejas de pastoreo, con ese nombre han sido designados y no solo por mí, sino por otros grandes hombres que como yo se dieron cuenta de que habían nacido pastores. No, pastores no, lugartenientes, dueños de pastores y ovejas.
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